viernes, 8 de junio de 2012

Oda al Sol

Hay canciones que te marcan. No sólo porque te guste la letra o porque la hayas escuchado hasta la saciedad hasta tenerla resonando en tu cabeza día y noche, sino por las vivencias y sensaciones que te hacen recordar.

Cierro los ojos y me dejo llevar por la melodía que me transporta de nuevo a tu sofá, aquel en el que me cogiste la mano por primera vez. Aquel en el que escuché la Oda al Sol mientras nos acariciábamos en ese cuarto cargado de arte que, noches más tarde, me haría soñar mientras dormía contigo entre mis brazos. Despertar y verte a mi lado, abrazarte de nuevo y volver a dormirme con una sonrisa fue uno de esos pequeños momentos de felicidad que guardaré muy dentro.

Que siga brillando el Sol, que continue sonando la música durante muchas noches. Espero que la de ayer fuera la primera de otras muchas noches que aún queden por llegar.


sábado, 2 de junio de 2012

Amanece


Amanece.



Es increíble esa sensación de ver cómo poco a poco el mundo comienza tímidamente a despertarse. El cielo cambia del negro al azul, pasando por el morado, mientras un silencio aplastante reina a tu alrededor, sólo interrumpido por murciélagos trasnochadores que buscan cobijo.

Y mientras tanto yo, sentado en el jardín con un té en una mano y un tocho de apuntes en la otra, disfruto de este pequeño momento de soledad,  acompañado tan sólo por mis pensamientos. Momento que, rodeado de plantas, pensamientos positivos, olor a madreselva y los primeros destellos de luz del día, sirve para recargarme las pilas y afrontar el día con una sonrisa.

Amanece, que no es poco.

jueves, 3 de mayo de 2012

Sobrenatural

Pero son tus labios tan corteses que caen como la nieve, encima de mi piel...
 
Es curioso cómo las cosas suceden cuando menos te lo esperas, cómo la luz de la vida te inunda con pequeños momentos de felicidad, cómo los recuerdos pueden arrancarte una sonrisa, cómo las lágrimas de alegría pueden superar a las de tristeza.

Es sobrenatural cómo un viaje puede pasar de genial a perfecto solamente con unos pequeños aderezos de magia. Roces de mano, tonterías sin sentido, miradas de complicidad, cabezonería y una oscuridad envolvente desembocaron en un encantamiento de varios días, haciendo que cada gesto me llegase muy adentro.

Despertar en mitad de la noche abrazado, recordar dónde estás y cómo surgió todo de la nada, sin un cómo, un motivo ni un por qué, y preguntarte qué es lo que has hecho para merecer tanto en tan poco tiempo... para acabar de nuevo dormido en sus brazos, esperando la respuesta desde el mundo de los sueños.

No olvidaré todo esto tan fácilmente. Hay recuerdos en la vida que tienen el potencial de marcar a las personas, y este viaje, junto con toda su magia, fue uno de ellos. Esta entrada va dedicada para tí.


Con tus dedos en mi espalda me dibujas para adivinar.
Y al seguir tus manos insolentes, el cuerpo se estremece
y dejo de pensar...